El pasado 12 de marzo falleció, a los 87 años, Francisco Rado Varela, que siguiendo la tradición familiar había ejercido la profesión de periodista. Rado trabajó toda su vida en el diario Alerta, que llegó a dirigir entre 1979 y 1980. También dirigió la emisora santanderina de Radio Nacional de España, desde 1983 hasta su jubilación en 1992, y presidió la Asociación de la Prensa de Cantabria durante cuatro años, entre 1975 y 1979. Esta asociación le entregó el premio José Estrañi en 2007, en una decisión tomada por unanimidad del jurado. Durante su intervención en el acto de entrega de los premios, destacó la ilusión que le hacía recibir un premio que llevaba el nombre de quien fue amigo de su abuelo, el también periodista Eduardo Rado Gómez.

Con motivo de su fallecimiento sus herederos han donado los fondos de su biblioteca a la Biblioteca Pública «Saiz Viadero», de Penilla de Toranzo, pero entre esos fondos se encontraban algunos documentos más propios de un archivo. Un archivo, en el que estuvieran custodiados, pero también a disposición de los investigadores, por lo que han sido depositados en el Centro de Estudios Montañeses.

Precisamente en este año 2019, en que se cumple el centenario de la muerte de José Estrañi, el CEM ha abierto en su página web una sección a la memoria del insigne periodista, que fue, entre otras cosas, director de El Cantábrico y primer presidente de la Asociación de la Prensa de Cantabria.

Los documentos que se han recibido en el CEM son:

Carta de pésame de José Estrañi a Eduardo Rado, por la muerte de su hijo Eduardo Rado Carrera, que falleció el 28 de octubre de 1917.

– Ejemplar del El Cantábrico del día 29 de octubre de 1917, en el que aparece la esquela de Eduardo Rado Carrera.

– Carta de pésame de José Estrañi a Eduardo Rado, por la muerte de su nieto Eduardo Rado San Segundo, que falleció el 3 de diciembre de 1919.

– Carta del abogado Alonso Gullón y García Prieto a Eduardo Rado que en su día fue acompañada con un artículo para su publicación en El Pueblo Cántabro, que no se conserva.

– Texto mecanográfico de una novela, sin título, de 96 folios.

 El destinatario de estas cartas fue el periodista Eduardo Rado Gómez, de origen catalán, pero nacido en Santander en 1870 y fallecido en la misma ciudad en 1939. Fue tipógrafo de profesión y, como era habitual entre los de su profesión, una persona comprometida con los de su clase y con principios fuertemente arraigados que le llevaron a ser directivo de la Asociación Socialista Santanderina, del Centro de Enseñanza Integral y Laica y del Centro Obrero, así como uno de los fundadores de su Cuadro Artístico y el primer presidente de la Federación Local de Sociedades Obreras.

En las elecciones municipales de 1903 la Agrupación Socialista presentó dos candidatos, Eduardo Rado y Macario Rivero, que no consiguieron su objetivo, pero sí seis años más tarde, en candidatura conjunta republicano-socialista logrando ser, en 1909, los primeros concejales socialistas del Ayuntamiento de Santander.

Hacia el final de la legislatura tuvieron serias diferencias con la Agrupación Socialista y fueron expulsados. No volvió a luchar en la arena política y aunque se mantuvo siempre próximo a las organizaciones del PSOE, no volvería a afiliarse, cosa que sí hizo Macario Rivero, futuro primer alcalde de la II República.

Rado ingresó en El Cantábrico como tipógrafo, probablemente en el momento de su fundación en 1895. En ese periódico recorrería toda la escala de trabajos, además de tipógrafo fue corrector y redactor. Probablemente llegó a ser Redactor Jefe, tras una marcha temporal a El Pueblo Cántabro, cuando apareció en 1914. Además de dedicarse a la información general, publicaba crónica deportiva con el seudónimo «Paco Montaner».

Supo compaginar la doble condición de edil y periodista durante los cuatro años que estuvo como concejal. Como ejemplo su presencia en el Congreso Georgista Hispanoamericano que se celebró en Ronda en mayo de 1913, al que asistió como delegado del Ayuntamiento de Santander y del que informó puntualmente, como corresponsal de El Cantábrico.

Fue también uno de los fundadores de la Asociación de la Prensa de Cantabria, en la que ocuparía cargos en la directiva en varias ocasiones a lo largo de su vida.    

Tras la caída de Santander, Falange Española se incautó de las instalaciones de El Cantábrico, donde comenzó a publicar Alerta, en el que Eduardo Rado pudo seguir trabajando, como corrector de pruebas, hasta su fallecimiento el 6 de octubre de 1939.