MANUEL LLANO

Conmemorando al poeta de Cantabria desde el Centro de Estudios Montañeses en el 80 Aniversario de su muerte

(1 de enero 1938 – 1 de enero 2018)

 

 

El Centro de Estudios Montañeses se encuentra preparando el conjunto

de eventos conmemorativos que se celebrarán a lo largo del año 2018

en coordinación con las instituciones y organismos colaboradores.

Con motivo de cumplirse  el octogésimo aniversario del fallecimiento del escritor Manuel Llano el 1 de enero de 2018, el Centro de Estudios Montañeses ha generado esta página, en la que se proyecta una sucinta biografía del poeta de Cantabria, así como las principales publicaciones aparecidas sobre él y su obra, se colgarán sus obras y se irá informando de las actividades que con motivo de dicha efeméride se convoquen.
Manuel Llano es autor, a pesar de su temprana muerte, de una obra literaria en la que se combinan el canto a las tradiciones de la Cantabria interior, la investigación folklórica y etnográfica, el reportaje periodístico, la reseña literaria y la crónica de sociedad. Una obra en la que destacan dos característica: la riqueza de lenguaje de una prosa lírica ensalzada, entre otros, por Miguel de Unamuno, que prologó su Retablo infantil, y por Gerardo Diego, que puso el epílogo a Dolor de tierra verde y dedicó su última lección como catedrático a la vida y obra del escritor cabuérnigo; con la presencia de personajes desamparados, víctimas del prójimo, enfermos, ancianos o discapacitados.
Del autor y de su obra dejó escrito don Miguel de Unamuno en el prólogo a Retablo infantil: “José María de Cossío… me hizo leer Brañaflor y La Braña y quedé, no prendado, sino prendido de esa obra. Y luego del autor, al conocerle y al mejer mi mirada con la mirada de Llano. Hacía tiempo que no había recibido yo una tan honda y entrañada impresión de un joven. ¿Joven?, no; mejor será decir de un niño, fuere cual fuese su edad. Un niño más que maduro por experiencia de vida.”… y más adelante “en la obra como en el espíritu de Llano respiré siglos quietos de una niñez antigua, de antigüedad niña. De una niñez montañesa, mítica y trágica, amasada con entrañas de montaña”.

SEMBLANZA

Manuel Llano Merino nació en el pueblo cabuérnigo de Sopeña el 23 de enero de 1898, hijo de un matrimonio de campesinos, su infancia transcurrió entre Carmona y Sopeña donde se aficionó a la lectura en la biblioteca de su madrina Teresa, hermana del escritor Delfín Fernández González. Allí compartió la asistencia a la escuela con el trabajo de sarruján o ayudante de pastor y ayudando a su padre ciego como lazarillo, enfermedad que obligó a la familia a trasladarse a Santander donde pasará la mayor parte de la vida de Llano.
En Santander se matriculó en Magisterio y en Náutica, pero las dificultades económicas familiares le impidieron llevar a buen fin esos estudios, a pesar de los cual, en 1918 fue contratado como maestro municipal de escuela en Helguera de Reocín, en la que estuvo dos años.
En 1920 aparecen sus primeras colaboraciones en El Diario Montañés, y a partir del año siguiente comienzan a hacerlo habitualmente en el diario El Pueblo Cántabro, donde tres años después era corrector y redactor, pero el periódico desapareció en 1927 para fusionarse con La Atalaya y dar a luz un nuevo diario, La Voz de Cantabria. A finales del mismo año comienza a colaborar en La Región, en el que llegará a ser jefe de redacción en 1928. Este mismo año gana el concurso sobre folklore montañés convocado por la sección de literatura del Ateneo de Santander, con una obra titulada “Tablanca”, que publicó en el Boletín de la Biblioteca de Menéndez Pelayo en 1929 con el título de “Mitos y Leyendas Populares recogidos de la tradición oral”.

Preside durante un tiempo el Ateneo Popular de Santander y es asiduo a las tertulias de la Biblioteca de Menéndez Pelayo y del Ateneo de Santander, donde hace amistad con Miguel Artigas, Víctor de la Serna, Elías Ortiz de la Torre, José María Quintanilla, Luis de Escalante o José María de Cossío que le presenta a Miguel de Unamuno.
En 1929 publica El Sol de los Muertos, que contiene una serie de relatos que habían aparecido con anterioridad en La Región, un libro del que se hicieron dos ediciones el mismo año. En 1931, publica Brañaflor, con prólogo de Artigas y en el Boletín de la Biblioteca de Menéndez Pelayo «Las Anjanas».
Desde septiembre de 1929 colabora en La Voz de Cantabria y en 1931 pasa a El Cantábrico, donde también trabaja como corrector. En 1932 aparece Campesinos en la Ciudad, prologado por Víctor de la Serna, y en 1934 aparecen dos nuevas obras suyas, Rabel y La Braña. Al año siguiente su amigo y maestro Miguel de Unamuno prologa un nuevo libro, Retablo Infantil.
Durante la Guerra Civil sus temas tradicionales pierden espacio ante cuestiones más sociales, que se incorporan a un nuevo libro Monteazor, publicado en 1937 y escribe Dolor de tierra verde, que sería publicado póstumamente por la revista Proel. Tras la caída de Santander el nuevo régimen funda el diario Alerta al que Llano se incorpora como corrector.
Manuel Llano falleció en la las primeras horas del día de Año Nuevo de 1938 de un infarto, tres semanas antes de cumplir los cuarenta años, y en plena madurez creadora.

El sarruján de Carmona. Notas sobre la vida y la obra de Manuel Llano, por Celia Valbuena (1969)

Anotaciones de Unamuno en las obras de Manuel Llano, por Celia Valbuena (1971)

Suplemento a la bibliografía de Manuel Llano, de Celia Valbuena (1975)

 

Artículos en la prensa montañesa I (1922-1929), Por Ignacio Aguilera (1972)

Artículos en la prensa montañesa II (1930-1933), por Ignacio Aguilera (1972)

Artículos en la prensa montañesa III (1934-1937), por Ignacio Aguilera (1972)

 

Manuel Llano Merino, poeta en prosa (23-enero-1898 / 1-enero-1938). XXVI Exposición Homenaje a Artistas Montañeses 1998

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Con nuestro especial reconocimiento al que fuera también sensible cronista de las primeras singladuras del Centro de Estudios Montañeses, reproducimos los textos publicados en el diario El Cantábrico

El Centro de Estudios irá a la aldea, 21 de enero de 1934

Museo de antigüedades, 19 de agosto de 1934

El saber de los pueblos, 18 de noviembre de 1934

Una sonata de historia, 17 de febrero de 1935

Ya en su pionero trabajo sobre la vida y la obra de Manuel Llano, la profesora Celia Valbuena escribió: «… ya en esta etapa de su vida el joven de Cabuérniga muestra una predisposición para las letras y funda en la Escuela [de Náutica] un periódico escolar del que fue su director y que tuvo una vida efímera, ya que no apareció más que el primer número.» (página 284). Ese único número se encontraba en la colección que Antonio del Campo Echeverría, precisamente profesor de la Escuela de Náutica entonces, formó a lo largo de su vida y que hace pocos años ha adquirido la Biblioteca Municipal de Santander. A continuación reproducimos las dos primeras páginas, en las que aparece el texto firmado por Manuel Llano. La calidad y continuidad en la obra del escritor que llegaría a ser, quedan a juicio de los lectores.

La Voz Náutica-nº 1 – 1 de abril 1919.p01

La Voz Náutica-nº 1 – 1 de abril 1919.p02